Hachiman in the Guise of a Buddhist Priest, 11th century
Japanese
The Shinto god Hachiman has enjoyed special prominence throughout Japanese history. He was originally a local military guardian, protecting an agricultural and mining community in Usa. Since his legendary birthplace in Japan was near south China, a possible source of military threats, Japanese rulers came to rely upon him for protection against that danger. In this role, Hachiman became known as the Shinto god of war.
The Kimbell’s figure of Hachiman reflects a complex theological transformation that occurred when the Japanese sought to reconcile Buddhism, a foreign religion, with native Shinto beliefs. Shinto gods could symbolically enter the Buddhist priesthood, thereby acquiring a dual identity. In this image, Hachiman is dressed as a Buddhist priest. Seated in a meditative position, wearing a monk’s robe, his head shaven, and carrying a jewel in his left hand, he resembles representations of the bodhisattva Kshitigarbha (in Japanese, Jizo), reflecting the fact that Shinto images shared the same stylistic features as Buddhist sculpture of the period. Carved from a solid block of wood, the figure’s generously proportioned chest, shoulders, and legs impart a monumentality that belies the sculpture’s relatively small size, while the slight tilt of the head imparts a touch of naturalism.
Adult: Hachiman in the Guise of a Buddhist Priest
Hachiman, dios guerrero del sintoísmo, ha gozado de especial importancia a lo largo de la historia de Japón. En sus orígenes, se lo consideraba un guardián militar local, que protegía a la comunidad agrícola y minera de Usa, vinculado con la casa imperial. Dado que, según la leyenda, su lugar de nacimiento en Japón fue cerca del sur de la China, posible fuente de amenazas militares, los gobernantes japoneses llegaron a confiar en él la protección de su tierra contra aquella amenaza.
La figura de Hachiman del Kimbell refleja la compleja transformación teológica ocurrida cuando los japoneses buscaron conciliar el budismo, una religión extranjera, con sus creencias sintoístas autóctonas. Simbólicamente, los dioses sintoístas podían pertenecer al sacerdocio budista y adquirir, de esta manera, una identidad dual. En esta imagen, Hachiman está vestido como monje budista. Sentado en una pose meditativa, con una túnica de monje, la cabeza rapada y una joya en la mano izquierda, se asemeja a las representaciones del bodhisattva Kshitigarbha (Jizo, en japonés), prueba de que las imágenes sintoístas compartían los mismos rasgos estilísticos que la escultura budista de la época. Tallados a partir de un bloque sólido de madera, el pecho, los hombros y las piernas, de proporciones generosas, transmiten una monumentalidad que se contrapone con el tamaño relativamente pequeño de la escultura, mientras que la cabeza, ligeramente ladeada, aporta un toque de naturalidad.
(Setsu Gatodo Co., Ltd., Tokyo) by 1977;
purchased by Kimbell Art Foundation, Fort Worth, 1981.